Mi trabajo parte de la figura humana y de las relaciones que se establecen entre los cuerpos, la mirada y aquello que los rodea.
Me interesa especialmente la comunicación interpersonal: lo que se dice, lo que se calla y todo aquello que sucede sin llegar a expresarse. Pinto personajes que se presentan ante el espectador, que miran, esperan, se aproximan o permanecen aislados. A veces, algunas figuras no representan tanto a una persona como a una emoción que ha tomado forma humana.
Mis pinturas transcurren en un ambiente misterioso e irreal, en escenas que no terminan de explicar qué está ocurriendo. Aparecen animales, objetos y formas cuya presencia no siempre responde a una narración reconocible.
Trabajo desde la intuición y sin un programa cerrado, dejándome llevar por mis emociones. Algunas imágenes regresan durante años y se transforman hasta construir un vocabulario propio.
La figura es el punto de partida, no el destino.